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Prevención de incendios: los retardantes de llama, un riesgo para la salud y el medio ambiente

retardantes de llama

Desafortunadamente, en el año 2006 se produjeron mundialmente cerca de 7 millones de incendios, los cuales provocaron unas 70.000 muertes y unos 500.000 heridos. No solo causan graves daños personales irreparables, sino que también se estima que suponen un coste económico total de alrededor del 1% del producto interior bruto. Es por ello que resulta necesario prevenir y proteger los materiales contra los posibles incendios, y que existan normas de seguridad específicas.

Materiales resistentes al fuego

Dentro de las normas de seguridad específicas para aumentar la protección contra los incendios, se contempla la aplicación de sustancias llamadas “retardantes de llama” o “materiales ignífugos” a aquellos materiales que son altamente combustibles y arden con facilidad (plásticos, maderas, textiles, papel y equipos electrónicos). Estos productos químicos añadidos hacen posible que los materiales que se encuentran en el hogar o en el entorno urbano tengan mayor resistencia al fuego, desacelerando la propagación del mismo e incluso impidiendo que se quemen si se trata de un fuego de pequeñas dimensiones.

¿Qué ocurre con los compuestos químicos retardantes de llama?

Si bien la función de estos compuestos es positiva, ya que impide que se originen fuegos con facilidad, también tiene un impacto negativo en el medio ambiente, ya que los retardantes de llama, cuando se produce un fuego, se liberan y contaminan el entorno en el que se encuentran.

Estos componentes retardantes tienen la propiedad fisicoquímica de acumularse en los alimentos y ser biodisponibles, es decir, que tienden a acumularse en los tejidos de los seres vivos, y cuando una persona se alimenta de otros organismos contaminados, las sustancias contaminantes se adhieren a los propios tejidos donde se acumulan los retardantes. Es por ello que las vías de exposición a estas sustancias químicas son generalmente la ingesta de alimentos y también la inhalación de aire.

Los retardantes de llama se encuentran en nuestros hogares, alfombras, edredones, muebles, etc.

Un riesgo para la salud y el medio ambiente

Este hecho preocupa especialmente a día de hoy a toda la comunidad científica, debido a que son altamente tóxicos, duraderos y se expanden rápidamente por el medio ambiente. Una de las familias de retardantes más utilizadas son los polibromodifenil éteres (PBDEs), y la exposición humana a estos compuestos puede provocar alteraciones de hormonas tiroideas, daños en el aprendizaje y memoria, pérdida de audición, disminución de espermatozoides, malformaciones fetales y, posiblemente, cáncer (por ejemplo el de tiroides).

Medidas para frenar la utilización de retardantes de llama

Desde la Unión Europea se están tomando medidas para la regulación, reducción y eliminación de estas sustancias, con vistas a proteger la salud pública y el medio ambiente. Poco a poco, algunos de los PBDEs identificados como altamente tóxicos están empezando a ser sustituidos por otros componentes, sin embargo la industria química está cambiando dichas sustancias químicas por otras con propiedades similares a las ya prohibidas, lo cual no resta gravedad al problema.

Desde un comité de expertos del Convenio de Estocolmo, se proponen alternativas y cambios en el diseño de productos, en los procesos industriales y en otras prácticas. Por ejemplo, una alternativa no química para los muebles puede ser la tela sintética o barrera inherentemente retardante de llama. Todo ello con el objetivo de disminuir el impacto ambiental de estos componentes químicos tóxicos, como ya lleva estudiando 15 años el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC.

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